1 de diciembre de 2016

RECONÓCETE Y CELEBRA TUS LOGROS

Por Bertha Vasconcelos


"El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños” 
Eleanor Roosevelt


Estamos llegando a la recta final de otro año y es el mejor momento para recapitular y contar nuestros logros, pequeños o grandes, absolutamente TODOS sin dejar fuera alguno por insignificante que lo consideremos. Hacerlo parece obvio, pero la verdad es que no lo es porque las personas tendemos a olvidar alguna que otra cosa que logramos, principalmente a nivel interno.
Si compramos un auto, una casa, una Tablet o un Smartphone lo tenemos bien claro, festejamos, nos sentimos orgullosos, lo compartimos con la familia y amigos. Pero, ¿qué hay de los cambios de hábitos, actitudes y/o creencias que te llevaron a lograr tus metas o a gozar de un mayor bienestar? ¿Qué hay de haber puesto límites en tus relaciones para hacerlas más armoniosas? ¿Este año te atreviste a decir algo necesario a tu amigo, padres, pareja, jefe o colega que te llenó de orgullo? ¿Las personas te respetan más? Tal vez ahora comes mejor o te atendiste un padecimiento diligentemente. Podría ser que este año empezaste a cuidar de no contaminar tu cuerpo y al planeta. O quizá enfrentaste tus mayores miedos o a tus demonios internos. No has encontrado trabajo, pero sí has conseguido entrevistas. O, ¿será que hoy te sientes más pleno, optimista y capaz de lograr tus sueños?
¿Crees que todo ello es gratis? ¡No! TÚ lo has logrado, mucho o poco para tu percepción crítica, no importa, pero TÚ lo lograste. Es momento de sentirte orgulloso de ti mismo. Apláudete y celebra con tus seres queridos. A veces, un pequeño cambio interno produce un efecto dominó que resulta en transformaciones importantes.

Esto es lo que se espera de nosotros, aprender y crecer, porque cuando nos vayamos de aquí, solamente nos llevaremos lecciones y aprendizaje; definitivamente nada material. Este año pudimos elegir entre adoptar una actitud pesimista o más optimista frente a los desafíos mundiales que afectan a millones de personas. También podemos sentirnos víctimas o creer que podemos crear nuestra vida a pesar del caos exterior.

¿Fue un año de transición o de cierre de ciclos para ti? Sucedieron eventos que nos llevaron a cambiarnos de casa, dejar una relación de pareja infeliz o buscar un mejor trabajo, a recuperarnos a nosotros mismos, dejar de depender de otros,  superar sucesos traumáticos, o encontrar soluciones más creativas a los problemas, buscar ayuda profesional para atender temas o males físicos que ya no debían esperar más,  vencer obstáculos que impedían el logro de un objetivo o anhelo. En fin, hay tantas y tantas situaciones que este año salieron a la superficie para resolverse. También fue un año de logros y consolidación. El próximo año podremos consolidar lo iniciado, lo proyectado y realizar sueños que creíamos imposibles.

Cuando nos convencemos que para conseguir nuestras metas y sueños se requiere de un trabajo interno, y no depende totalmente del exterior, podremos lograr más con menos y mucho más rápido. Si lo aprendes, tus hijos lo aprenderán también, y mucho antes de lo que tu lo aprendiste, por lo tanto tus nietos y descendientes lo harán todavía más temprano en sus vidas. ¿No suena maravilloso ahorrarles a nuestros descendientes tiempo precioso al enseñarles a reflexionar en lo que necesitan trabajar interiormente para lograr sus sueños más rápido?

La reflexión interna constante nos ayuda a mantenernos enfocados en nuestros objetivos, en lugar de caer en las trampas del ego y el consumismo. Ayuda dedicar un tiempo al día a reflexionar en lo que deseamos lograr cada día y a mediano plazo, no solamente como individuo, sino a nivel familiar y, ¿por qué no?, también a nivel país y planetario.
Te deseo un cierre de ciclo en armonía, paz, salud, amor y gozo con tus seres queridos. Y sobre todo, deseo que inicies un nuevo capítulo en tu vida en el cual valores tus talentos, maximices tu potencial, confíes plenamente en tus capacidades y en el fluir de la vida, pero ante todo, que reconozcas cabalmente que TU PUEDES, si dejas a un lado el ego que siempre está intentando someter para sí la voluntad y el poder personal que ya posees. Ámalo porque es parte de ti mismo, pero somételo a tu voluntad. RECUERDA QUE TU ESTÁS A CARGO.
Es el ego el que hace que te devalúes, te odies a ti mismo y no perdones, el que te exige lo inexigible, el que te hace que calles y no hables por ti mismo, y que lucha constantemente por gobernar tu vida de la manera más tirana. La respuesta radica en la aceptación completa de ti mismo. Con tu luminosidad y tu ego, tus virtudes y defectos, con esa voz que te detiene y te vapulea, o la que te anima y sostiene. Es el ego cuya soberbia te impide ser paciente, humilde, tolerar, perdonar, buscar ayuda, aceptar las circunstancias para fluir con la vida y no pelearte con ella. Porque cuando aceptamos a la vida como es y cumplimos con nuestra misión, fluimos y recibimos regalos maravillosos en compensación.
Te deseo unas felices fiestas, llenas de bendiciones y dones en abundancia.

9 de noviembre de 2016

EL LADO OBSCURO DE WHATSAPP

Por Bertha Vasconcelos
berthavasconcelos.com




Informes de marzo del 2016 indican que un billón de personas están activas en Whatsapp y en todo el mundo se envían diariamente 30 billones de mensajes. Todo tiene un lado obscuro y esta aplicación no podía quedarse atrás a pesar de sus múltiples ventajas y beneficios. Alguien me dijo que Whatsapp no tiene la culpa, pero esta aplicación definitivamente está redefiniendo las relaciones interpersonales, como antes la aparición del internet y los celulares.

Decidí escribir un artículo exclusivo de Whatsapp porque son muchas las personas que han tenido problemas ocasionadas por este popular servicio de mensajería.

Antes de hablar de sus desventajas, hablemos de sus ventajas. Facebook compró a Whatsapp en 2013 previendo el gran auge que esta aplicación tiene actualmente y tendrá en un futuro para la comunicación digital. Leer los mensajes y ver videos resulta ameno, informativo y produce cambios de pensamiento. Otra gran ventaja es comunicarse con un gran número de personas en un lapso de tiempo breve. Enviar mensajes breves para saludarse o ponerse de acuerdo resulta sensacional. En los últimos 2 días me di cuenta de otra gran ventaja de los grupos: funciona como un grupo de apoyo que proporciona contención, entendimiento y retroalimentación.  

Reconozco que para mi trabajo me ha resultado útil y práctico, pero como la mayoría de las personas a quienes encuesté, coincido en que la comunicación por Whatsapp con las personas más cercanas, en ocasiones, resulta desastrosa.

Realicé una pequeña encuesta a 30 personas entre 19 y 60 años para encontrar las quejas y patrones en común. También investigué si existían artículos que contenían las siguientes palabras: “odio Whatsapp”, “un día sin Whatsapp”, y en inglés “I hate Whatsapp”, y efectivamente encontré varios artículos sobre las razones para odiar o no usar Whatsapp.

Hallazgos de mi investigación 

Ramón Peco[1], un profesor español, dejó de usar Whatsapp por un mes para escribir un artículo en diciembre del 2015. Fue motivado por los problemas que observó a su alrededor por el mal uso de esta aplicación. Te aliento a que leas su artículo, el resultado de su experimento es interesante. Menciona que pasó de ser una aplicación para enviar mensajes a ser una aplicación que “casi” te obliga a responder mensajes al implantar los dos iconos azules que permite a las personas saber cuándo alguien leyó su mensaje. Me parece que ahora existe la forma de impedir que otros sepan si leyeron o no tu mensaje, así como se puede anular la función para que los demás vean cuando estás en línea. Seguramente esto también fue motivado por los conflictos que se generaban.

Para realizar mi encuesta, hice cinco preguntas:
  1. ¿Podrías vivir sin Whatsapp?
  2. ¿Te ha causado problemas?
  3. ¿Qué problemas te ha causado?
  4. ¿Qué no te gusta de Whatsapp?
  5. ¿Qué piensas de los grupos?

El 100% respondió que sí podría vivir sin Whatsapp; algo que me sorprendió. El 83% respondió que les había causado problemas. Al preguntarles de que tipo, respondieron diferentes cosas como: “Me han reclamado porque me ven en línea y que no respondo”, “malos entendidos”, “problemas de comunicación”, “con la familia, relaciones cercanas”, “desinformación”, “me piden cosas que no deseo hacer” y “leen mi mensaje y no me responden.”

En la pregunta ¿Qué no te gusta? El 17% dijo que nada. Otros respondieron “falta de privacidad”, “todo lo anterior”, “la comunicación se distorsiona”, “malos entendidos”, “se hace cómodo y ya no hablamos por teléfono”, “ya no llaman para las felicitaciones de cumpleaños ni Navidad”, ”nos acostumbramos a hacer las cosas sin hablar personalmente”, “facilita que nos expresemos por impulso emocional, ya no pensamos antes”, “siento presión por responder”, “todo es por mensaje, ya nadie se habla”, “se escudan en Whatsapp para no decir las cosas personalmente”, “se presta para crear grilla”, “mala información e intenciones ocultas”, “para temas serios o delicados no funciona”.

Respecto a la pregunta si les gustaban los grupos, las respuestas variaron. Al 35% les agradan. El 35% los odian. Los comentarios variaron: “Puedes ofender a alguien”, “es lo que menos me gusta de Whatsapp” ,“son prácticos para decir algo a varias personas, pero de pronto me pregunto a qué hora lo callo”, “es divertido, pero provoca fastidio”, “si te sales del grupo te lo toman como que antipático” ,“si te sales de un grupo, inmediatamente se preguntan qué te pasó”, “si te sales de un grupo, lo sienten como rechazo”, “tengo que aguantar” ,”quisiera no pertenecer a ellos” ,“no me gustan mucho”, “son de cierta utilidad, cuando no se usa correctamente, no”, “me gustan, porque estoy en grupos que tienen una finalidad de ayudar, de estar comunicados, unidos”, “si me salgo se ofenden”, “se presta a mal uso”, “algunos se molestan si alguien publica algo con lo que no están de acuerdo.”  

La principal desventaja de usar Whatsapp

Perjudica las relaciones más cercanas porque impide formas de comunicación más directas y efectivas. En el pasado las personas preferían hablar temas personales o delicados cara a cara. Después usamos las llamadas. Hoy las personas se pelean o hasta terminan relaciones por Whatsapp. Varios expertos coinciden que cualquier persona por más inteligente puede caer en su abuso. Es una atractiva trampa para evitar la comunicación directa. Permite dar rienda suelta a reclamos, quejas, regaños, emitir juicios, etiquetar, emociones intensas, reaccionar en lugar de responder, etcétera, lo que perjudica las relaciones interpersonales. Favorece la evitación en lugar de usar estrategias de afrontamiento más sanas, porque a largo plazo enfrentar los temas difíciles de forma directa promueve mejores relaciones. Además, enfrentar desarrolla habilidades de comunicación: escucha, negociación y diálogo.



En resumen, las 10 cosas que no debes hacer por Whatsapp son:

1.       Reclamar.- Ocasiona que la persona se ponga a la defensiva
2.       Pelear.- Impide la conciliación y empeora el problema
3.       Discutir.- Ocasiona que la persona se ponga a la defensiva
4.       Regañar.- Enseñarás a tus hijos a evitar, en lugar de enfrentar
5.       Tratar temas delicados o serios.- Evita llegar a una comprensión profunda del punto de vista de las personas involucradas
6.       Terminar una relación.- Puede causar heridas profundas en la otra persona
7.       Enviar fotos a alguien comprometido.- Favorecerá malos ratos y malos entendidos para muchas personas
8.       Escribir cuando estás enojado.- Lo más seguro es que el enojo distorsionará tu objetividad
9.       Enviar fotos comprometedoras.- Si terminas con esa persona, tus fotos pueden caer en manos de extraños 

10.   Engancharte.- Es preferible responder no reaccionar 

Para gozar de relaciones armoniosas

A la hora de discutir y resolver problemas, la comunicación cara a cara sigue ocupando el primer lugar para gozar de relaciones más sanas y armoniosas. Permite empatizar al observar la comunicación no verbal, lo que resulta útil para evitar suposiciones y juicios inexactos por lo que mejora la comunicación entre dos personas. 

Si necesitas hablar algo personal, espera a ver a la persona cara a cara para evitar un conflicto mayor. Creemos lo contrario, que escribirle mensajes será mejor. A corto plazo tal vez te funcione, pero a largo plazo causará mayores estragos en tu relación. Antes de enviar un reclamo o reproche piénsalo bien. Enfrentar no es fácil, pero podría ser lo más sensato y sano que puedas hacer. 

Negociar y ponerse de acuerdo requiere observar la comunicación no verbal de la otra persona. Aunque pienses que es obvio que Whatsapp nunca substituirá la comunicación cara a cara, es más fácil decirlo que llevarlo a la práctica hoy en día.

Después de escribir este artículo, he decidido llamar para felicitar a mis amistades y ha resultado mucho más agradable y cálido para ambas partes. Recuperar un poco de lo positivo del pasado, puede traer maravillosas sorpresas.

[1] http://verne.elpais.com/verne/2015/12/10/articulo/1449744876_955885.html

4 de octubre de 2016

LO QUE TE DISTRAE DE TUS METAS


Trazarse una meta no es suficiente, hay que mantenerse enfocado y sortear toda clase de obstáculos y distracciones” 

Los obstáculos nunca faltan. A pesar de tener clara la meta, siempre existirán obstáculos que nos pueden desviar del camino. Yo les llamo distractores porque nos distraen.  

Los distractores nos desvían del rumbo elegido. Pueden tratarse de personas, situaciones, emociones, enfermedades, imprevistos, en fin, se pueden presentar de diversas maneras.

Antes que nada, quiero tranquilizarte diciendo que está bien desviarse y distraerte. Permítelo por un breve periodo de tiempo, pero no te quedes ahí. Enfócate, no te disperses ni distraigas con los dramas de corto plazo de la vida de las otras personas.

Cuando los distractores son personas, es preciso que pongas en una balanza si vale la pena distraerte con ellas, que pueden resultar molestas o tóxicas. Estas normalmente te roban de tu energía. Cada vez que las ves o conversas con ellas, te sientes tan cansado que ya no tienes ganas de trabajar en tus proyectos. Con frecuencia, los dramas ajenos nos pueden distraer, tanto como los tuyos. Por ello, es importante que no caigas en la aprehensión de los demás. Pregúntate sinceramente si hay una persona en tu vida que continuamente te contagia de su ansiedad. Discierne si siempre ha sido así, porque de haberlo sido, siempre lo será. Deja que las personas adultas vivan su vida. Todos necesitamos superar nuestras propias pruebas y sortear los obstáculos por nosotros mismos, tanto ellas como tu mismo. Vive y deja vivir. Para no desviarte, aprende a soltar a todos y a todo. Si  solicitan tu ayuda, no te aboques a rescatarlas. Ayudar es diferente a rescatar.

La familia puede distraernos con sus discursos repetitivos. Trata de no engancharte emocionalmente para que puedas apoyarles sin dejar de realizar tus objetivos. No dejes de vivir tu vida por ayudar a tus seres queridos. Sentir culpa por pensar en ti o en tu propia vida, podría provocar autocastigo, sabotaje, y ello te deprime, te baja la energía. En lugar de sentirte culpable, toma responsabilidad de lo que sientes. ¿Estás enojado con alguien porque continuamente te distrae de tus proyectos y tus sueños? Asume la responsabilidad de lo que sientes y pon a un lado la culpa que te estorba.

Si eres fiel a ti mismo y te relacionas con los demás desde esa honestidad, te sentirás lleno de vida y entusiasmo. Si te sientes en paz, serás más amable contigo y los demás. Ser amable es buscar el bienestar propio y el de los demás al mismo tiempo.

Otros distractores pueden ser imprevistos desagradables, como una enfermedad tuya o de un ser querido. Por supuesto que necesitarás tiempo y energía para dedicarte a sanar. O también necesitarás apoyar a tu ser querido, visitándolo o cuidándolo. Eso está muy bien. Pero si se trata de un proceso largo, incluye en tu rutina diaria un tiempo para desestresarte, como el trabajar en tus proyectos. Esto es importante para que no sientas que dejaste de vivir tu vida por atender a otra persona. También te podría suceder que te deprimas cuando enfermas, eso es natural, pero intenta seguir trabajando en tus proyectos, escribiendo o conversando con las personas que te están apoyando a lograrlo. Intenta retomar tus proyectos en cuanto sanes. Además ello mantendrá tu ánimo y motivación, lo que puede ayudarte a sanar más rápido, o a enfrentar la enfermedad de tu ser querido con mayor serenidad, y menos angustia o estrés.

En ocasiones, cuando las emociones son muy desagradables (ansiedad, malestar, depresión), podrías recurrir a una actividad que podría convertirse en una adicción porque estás evadiendo tus sentimientos al buscar placer dentro de esta: Internet, whatsapp, el trabajo, sexo, juegos, etc. Y estas actividades pueden convertirse en verdaderos distractores porque dedicarás demasiado tiempo a ellas en lugar de concentrarte en tus sueños.

Por último, cuando te des cuenta que estás dramatizando, retoma tus metas y sueños. Lo único irremediable es la muerte. Mientras hay vida, existe esperanza y soluciones.

Recuerda siempre: 

Nadie más alcanzará tus metas por ti.

Nadie más perseguirá tus sueños con mayor pasión 
que tu mismo.


Bertha Vasconcelos
www.psicologiaycoaching.com

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22 de septiembre de 2016

¿SABES LO QUE REALMENTE QUIERES?

Bertha Vasconcelos





"¿Lo que quieres es un capricho, deseo o necesidad?

Enfocarte te será más fácil cuando definas que quieres."


Para lograr algo, lo que sea, necesitarás tener clara la visión del destino donde deseas llegar.

Antes de poder enfocarnos en una meta es preciso saber que queremos. Parecería obvio que todas las personas saben lo que quieren en todo momento, pero no es así. En ocasiones no sabes que quieres. Podría suceder que en el pasado lo sabías, y de pronto, en determinada etapa de tu vida, pierdes la brújula.  No saber que quieres no es raro ni vergonzoso.

El primer paso consiste en identificar lo que realmente quieres. Atrévete a clarificar tus anhelos y sueños, sin temores ni inseguridades. Me refiero a esos temores de que no lo lograrás (“Tengo miedo de no lograrlo”). Así como a las inseguridades que emanan de la falta de confianza en ti mismo, tales como dudas respecto a tus capacidades y habilidades para lograr aquello que te propongas (“No se si pueda lograrlo”). No contemples esos bloqueos al escribir que quieres.

Capricho, deseo o necesidad

Muchísimas personas no saben lo que quieren y lo pueden admitir, mientras que otras no diferencian entre capricho, deseo o necesidad. Hagamos la distinción de cada una.

Necesidad.- Es imprescindible. Surge de una carencia y nos moviliza hacia su entera satisfacción. Existen necesidades fisiológicas, de seguridad, afectivas, autoestima, logro, afiliación, poder. Realizar el potencial es una fuerte necesidad de utilizar los talentos, de crear o simplemente de dar un significado existencial a la vida. Las necesidades deben ser satisfechas para lograr el bienestar integral.

Deseo.- Para este fin, definiré el deseo como la ambición o anhelo por alguna cosa que se ansía obtener. Aquí estarían los sueños por alcanzar, pero deben representar la aspiración para crear, hacer algo que reporte inmenso placer, gozo y agrado perdurables. Podríamos prescindir de los deseos.

Capricho.- Es querer algo por quererlo. Refleja la infantil idea de que alguien sea de la manera que queremos, o que haga algo que queremos. Algunos ejemplos corresponden a las personas que desean que alguien las ame, haga algo o deje de hacer algo para que ellas se sientan mejor. Las expectativas juegan un rol importante para que una persona se frustre fácilmente, porque al no obtener que los demás hagan algo que desean, se enojan tanto que pueden hacer berrinche y mostrar arranques de ira. Definitivamente podemos prescindir de los caprichos para ser felices.

Por cierto, cuando aceptamos a las personas tal y como son, crecemos. Nos impulsa a dejar la necesidad caprichosa de tener algo que queremos, pero que no es posible porque no depende de nosotros. 

En lo personal, pienso que las metas que traen una satisfacción más completa, perdurable, profunda y trascendente, son aquellas que se originan de una mezcla del deseo y la necesidad. Probablemente también permiten el canalizar creativa o productivamente un capricho no satisfecho, un profundo anhelo, como el de ser amado (por la madre, padre, pareja, etc.).  

Clasifica lo que quieres

Determina si las ideas que llegan a tu mente son caprichos, necesidades o deseos. Desecha los caprichos, es decir, todo aquello que involucra que otras personas hagan algo que quieres porque ello no depende de ti. Quédate con tus necesidades y deseos. A continuación enlista lo que se te ocurra, y anota de lado derecho si se trata de una necesidad (N) o un deseo (D).

Tu bienestar dependerá de que tus necesidades sean satisfechas. Te ayudará hacerte las siguientes preguntas:

¿Tengo los ingresos económicos que necesito para vivir?
¿Cuento con una red de apoyo emocional?
¿Tengo calidad de vida?
¿Gozo de buena salud?
¿Vivo en un lugar donde me siento seguro?

Comienza por enfocarte en tus necesidades para hacer un plan de acción. Después sigue con tus deseos.

Si no sabes que quieres

Cuantas personas hay que “pican por aquí y por allá”, y no consolidan nada. En realidad no saben que quieren, van dando tumbos, coleccionando diplomas, libros, conocimientos, o tal vez, acumulando tristezas, decepciones y miedos que les impiden enfocarse en sus metas.

Cuando reconoces que no sabes que quieres realmente, te recomiendo empieces por identificar lo que no quieres. Esto te facilitará el definir a detalle lo que si quieres.

Si se trata de cambios de carrera, este proceso puede llevar más tiempo porque implicarán procesos de discernimiento y descubrimiento internos hasta consolidar tu visión. Sin embargo, cuando una persona se encuentra en transición se beneficiará de ponerse como meta el descubrir que quiere realmente. 

Divide una hoja de papel en dos columnas que se titularán LO QUE NO QUIERO y LO QUE SI QUIERO. Este ejercicio parecería fácil, sin embargo he visto con frecuencia que no a todas las personas se les facilita.

Por ejemplo, si una persona desea cambiar de empleo pero necesita determinar con precisión que buscará, escribirá algo parecido a esto: 

LO QUE NO QUIERO
LO QUE QUIERO
Un jefe injusto
Un jefe justo, de quien aprenda, buen líder, que admire, considerado
Compañeros mentirosos, chismosos
Compañeros agradables, respetuosos, amables
Hacer una hora de camino para llegar a mi trabajo y regresar a casa
Hacer máximo 40 minutos de camino a casa y viceversa
No tener tiempo para mi vida personal
Horario hasta las 6pm y los viernes salir más temprano



O bien, podría ser que una persona desea independizarse, y su hoja podría decir lo siguiente:

LO QUE NO QUIERO
LO QUE QUIERO
Un jefe tirano
Ya no tener jefe
Compañeros conflictivos
Alianzas profesionales de colaboración
Manejar en el tráfico por más de una hora
Home office
No tener tiempo para mi vida personal
Administrar mi tiempo para lograr un balance de vida y trabajo

Una vez que sabes lo que quieres, puedes fijarte una meta. Después elabora un plan de acción con sub-metas u objetivos que te lleven a lograrla paso a paso.

Cuando definas que quieres, enfocarte te será muy fácil. Establece prioridades y no te distraigas ni evadas con las trivialidades de lo cotidiano.

Recuerda: ¡Nunca pierdas de vista tu objetivo!

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